HISTORIA Nº 16: Un viaje en tostada



Hace unos años tuvimos la suerte de ir a conocer la casa natal de mi bisabuela en España. Estaba en un pueblito muy chiquito, que parecía haberse quedado en el tiempo. Fue una experiencia muy conmovedora y sorprendente: yo nunca había salido del país. Como el viaje era bastante costoso y no es algo que uno pueda hacer muchas veces en la vida, aproveché y me pedí un mes de licencia en el trabajo: la idea era recorrer Europa. Fue así que conocí muchísimos lugares maravillosos, pero a la tercera semana, una mañana, de repente, sentí que extrañaba. ¿Cómo podía ser si el viaje era alucinante? La respuesta estaba sobre la mesada: la dueña del hostel donde estábamos alojados nos había servido el desayuno con unas tostadas alucinantes… untadas con mermelada Arcor. No lo podía creer. Intenté que la dueña me explique: al parecer de alguna manera los productos Arcor llegaban hasta ahí y ella los compraba porque le encantaba ver cómo reaccionábamos los Argentinos -que a su hostel iban bastantes-, cuando probaban la mermelada de su país. Me imagino las caras. Esa sensación de, estando tan lejos de casa, de repente sentirte por un ratito tan pero tan cerca. (Enviado por Natalia, de Nuñez)