HISTORIA Nº 19: Una señorita educada



Cuando yo era chica mi mamá era de enojarse poco, pero de las cosas que la molestaban, una de las más comunes era verme mojar las galletitas en el té. Decía que eso no estaba bien, que no era algo propio de una señorita educada. A mí me causaba gracia en ese entonces, pero ahora de alguna forma la entiendo: eran otras épocas, otros códigos, algo que en ese momento parecía importante, pero que hoy resulta una pavada grande como una casa. Cambiaron tanto los tiempos, que cuando su nieta Romi (mi hija) va a visitarla, sobre la mesa nunca falta un paquete de Maná de limón para que moje en el té "como a ella le gusta". Y, claro: eso es algo que no es propio de una señorita educada, pero sí de una buena abuela. (Enviado por Eve, de La Plata)