HISTORIA N° 21: Los recreos



A veces uno pierde un poco la pasión por lo que hace. El trabajo, la rutina, se vuelve cansador y cuesta mucho levantarse. Un día un amigo me dijo que trate de generarme una rutina que me guste, algo que me recuerde un momento alegre de mi vida. “Algunos eligen salir a correr, comer caramelos o chocolates, cualquier cosa que te genere un momento agradable” -me dijo. Y probé algo que ya conocía muy bien. Cuando iba al colegio mi abuela siempre me dejaba un turrón en el bolsillo del guardapolvo para que lo coma en el recreo. Y eso me hacía ir más contento al colegio, esperaba con muchas ganas el recreo y ese turrón, igual que el recreo, me hacía muy feliz. Hoy soy farmacéutico y a pesar de que hace años que terminé el colegio, mi trabajo requiere usar delantal. Es muy parecido al del colegio, sobre todo porque en el bolsillo ahora siempre llevo un turrón. Y en algún momento del día, me hago un pequeño recreo. Recuperé mi momento preferido del día. (Enviado por Matías de Villa del Parque)