HISTORIA Nº 25: Una tira de alegría



Como muchísimas mujeres, me considero una persona fuerte. Pero Benicio, mi hijo, es mi debilidad: si él sufre por algo me afecta un montón. Por eso cuando nos enteramos que era celíaco, hubiera pagado lo que fuera por cambiar de lugar y que yo fuera quien tenía que pasar por esto. Es que un grande puede bancarse no comer varias cosas, pero un chico… ¿Cómo le explicás a un nene de 8 años que no puede comer cualquier helado, cualquier golosina…? No me voy a olvidar nunca el día que salimos del médico con la noticia: Benicio parecía un pollito mojado y yo, haciéndome la superada para que él no flaqueara. La primera prueba de fuego llegó rápido: a los pocos metros había un kiosco y yo quería comprarle algo para endulzar la tarde. Él me dijo: “lo que más voy a extrañar son los Fizz”. Y a mí se me partió el corazón. Entonces, jugado por jugado, le mandé un Whatsapp al médico preguntándole si Beni podía comer sus caramelos preferidos de toda la vida. Su respuesta fue contundente: una carita sonriendo y la frase “¡Obvio que sí!”. Parece increíble, pero saber que podemos pasar por el kiosco todos los días es siempre una linda noticia. (Historia enviada por Natalí, de Cosquín)