HISTORIA Nº 26: El que quiere cereza…



A mi novia y a mí nos encantan los chupetines. Siempre nos gustaron a los dos y desde que nos conocimos compartimos los mismos gustos. Tanto es así, que a los dos nos gusta el de cereza. Lo malo de la situación es que como vienen surtidos y yo también quiero de cereza, “tengo que ser un caballero” y los de cereza siempre son para ella. Convivimos juntos hace dos años y creo que en todo ese tiempo nunca pude comer uno de cereza. Estando con ella era imposible y no me quedaba otra. Me encantaba ver cómo pataleaba para sacarme sus chupetines preferidos. Yo me conformaba con el de manzana o el de naranja pero ella no, era cereza o nada. Por eso siempre accedí. Sin embargo, un día nos peleamos y estuvimos separados como un mes. Se me hizo eterno y, lo que más recuerdo, era lo triste que me ponía ver en el frasco de vidrio los chupetines de cereza. No los podía comer, me agarraba un nudo en la panza, así que comí todos los de manzana y naranja del frasco, pero los de cereza ni los toqué. Un día, ella vino a buscar unas cosas a casa y terminó en charla de reconciliación. Todavía me acuerdo su cara cuando vio el frasco de chupetines y en un instante entendió todo lo que la quiero. (Enviado por Darío de Ramos Mejía)