HISTORIA Nº 27: Bigotes, pero de chocolatada



Esta es la historia de un niño que se hizo hombre de repente. No porque la vida lo haya puesto a prueba, sino porque se tomó una tremenda chocolatada Arcoa y le quedaron unos tremendos bigotes de chocolate. Es verdad que tomar leche aporta nutrientes y minerales fundamentales para el crecimiento, pero eso no tiene nada que ver en esta historia. No. Durante dos horas, Juan entró al mundo adulto (por la ventana) y fue una experiencia realmente desconcertante para él. Juan tomó chocolatada ese día y le quedaron unos bigotes buenísimos. En casa somos muchos y el papá es una persona bastante bromista: él empezó a decirle “señor” esto, “señor” aquello y todos sus hermanos –y el abuelo, que vive con nosotros- le siguieron la corriente. “¡Cómo ha crecido, señor!”, “¿Leyó la sección económica del diario, señor, qué opina? y hasta el papá le dio las llaves del auto y le dijo: “ya puede sacar registro señor, le presto el auto?”. Todos nos reíamos, pobre Juan no entendía nada hasta que alguien le dijo y se fue a mirar al espejo del baño. Debe haber sido una decisión difícil –como muchas en el mundo adulto-, pero abrió la canilla y se lavó los bigotes. “¡Chau, señor, nos vemos en unos 25 o 30 años supongo!” -le gritó el padre desde el living. Y yo pensando “Que no crezca nunca”. (Historia enviada por María de los Ángeles, de Monte)