HISTORIA Nº 35: Una pequeña inmadurez para una gran amistad



Willy es mi mejor amigo de toda la vida y además era mi vecino de la infancia. Nos conocimos en la primaria y siempre hicimos todo juntos. Cuando salíamos de gimnasia nos volvíamos caminando, muy cansados, y siempre pasábamos por el mismo kiosco para comprar nuestra receta secreta contra el calor: Menthoplus y una botella de agua. Nada nos parecía más fresco que comer Menthoplus con una botella de agua. Y la sensación de tomar un trago de agua con un Menthoplus en la boca era como una chiquilinada que perduró en el tiempo. Cuando nos hicimos más grandes, seguimos siendo amigos pero como ya no íbamos al mismo colegio, nos anotamos en un club y jugábamos al fútbol los fines de semana. Pasó el tiempo y no hicimos más lo de las Menthoplus, por eso un día después de un partido fui al buffet a comprar un agua y compré también un paquete de Menthoplus Strong. Llegué al vestuario y le dije: “Mirá “Willy, ¿te acordás?”. “Me estás cargando” -me dice. Y abre un bolsillo del bolso y tenía montones de papelitos de los mismos Menthoplus. (Historia enviada por Hernán, de Rosario)