HISTORIA Nº 38: Pequeñas comerciantes



Cuando sos chico querés tener tu propio dinero, pero no siempre es fácil lograrlo. Y menos en San Martín de los Andes, donde las industrias más típicas son la nieve y el chocolate. Eso es lo que pensaron mi hija y una amiguita cuando se pusieron a vender chocolates en la ventana de mi casa. ¿Y cómo hacían? Compraban Cofler en el kiosco, les sacaban el papel y los vendían en unas cajitas de cartón que armaban con tijeras y pegamento. Lo más gracioso es que yo recién me di cuenta cuando empezaron a pasar cada vez más tiempo en la ventana porque crecían las ventas. Al principio me pareció algo simpático, una travesura de chicos, pero después les tuve que pedir que dejaran de hacerlo. No sé, no me parecía tan grave, pero tampoco sentía que estaba bueno. Las chicas entendieron y como premio las llevé a una juguetería a comprarse algo con lo que habían juntado. Al final, ¡se divirtieron e hicieron un buen negocio! (Historia enviada por Gisela, de San Martín de los Andes)