HISTORIA Nº 50: Los desayunos color de Rosa



Cuando éramos chicos y mis papás trabajaban fuera de casa, a mis hermanitos y a mí nos cuidaba Rosa. Ella nos despertaba siempre con el desayuno... No faltaba el café con leche y las tostadas con mermelada Arcor de durazno, eran las tostadas más ricas. Claro que todo sumaba, el pan calentito, el sabor y el aroma dulce del durazno y el amor que Rosa ponía en hacer esos desayunos. Cuando crecimos y nos volvimos "más independientes" Rosa decidió volver a su provincia. Pero para mi fiesta de 15 mis papás la invitaron. La verdad en ese momento y con la cabeza en la fiesta, no deparé en que ella pudiera venir. Pero el día de mi cumple, a la mañana, tocan la puerta de mi habitación y cuando se abre, allí estaba ella con el desayuno, las tostadas y ese aroma a durazno tan lleno de recuerdos y con tanto amor... El mismo que había disfrutado de niña junto a mis hermanos. Rosa es especial y aunque ya no está, es parte de mi vida, igual que Arcor. Cada vez que abrimos el frasco de la mermelada de durazno y preparamos las tostadas, nos transportamos a esos momentos mágicos. (Historia enviada por Sonia de Loma Hermosa)