HISTORIA Nº 51: Ser o no ser



Esta historia es cortita y al pie, porque tampoco hay que andar regodeándose con las cosas, ¿viste? Siempre fui medio rebelde. Bueno, sacale medio. Tal es así que a los 15 o 16 largué el colegio y me puse a laburar de cualquier cosa. Al principio me gustó, porque a esa edad si ganás un mango te crees un fenómeno. Pero hubo un hecho que me marcó y me hizo pensar. Un día me estaba comiendo un chocolate Hamlet y llegó mi abuelo a casa. Agarra el envoltorio, se pone los anteojos y me bate: "¿Chocolate Hamlet? Me hiciste ilusionar, por un momento pensé que habías agarrado los libros". No entendí lo que me decía, así que lo googleé al toque y me quería morir: hasta ese momento pensaba que Hamlet era un nombre que habían inventado para el chocolate. A nadie le gusta pasar por ignorante, creeme. Por más tonto que parezca, ese hecho me marcó y me hizo volver al colegio. (Enviado por Matías de San Miguel del Monte)