HISTORIA Nº 63: El secreto



Hay dos clases de personas: las que les gusta la fruta abrillantada y las que no. Mi hermano mayor pertenece al primer grupo, yo claramente al segundo. La fruta abrillantada no me gusta ni un poco. Por eso en Navidad, en casa, siempre comprábamos un pan dulce con fruta abrillantada para él y otro con chispas de chocolate para mí. Era una tradición. Pero hace poco mi viejo me recordó una anécdota y le agregó algo que no sabía. Una vez, cuando yo tenía 11 y mi hermano 15, hubo un solo pan dulce en la mesa, con chispas, el que me gustaba a mí, el del papel rojo con el logo azul. Mi hermano me dijo que se sentía mal y por eso sólo me habían comprado a mí. Lo que me enteré hace poco fue que ese año no estábamos bien de plata y él prefirió que yo tuviera el mío. Hoy, 15 años después, por suerte no nos falta nada. ¿Cómo nos va a faltar algo teniendo una familia así? (Historia enviada por Federico, de Ciudad Jardín)